










Atmósfera
Si el entorno es espléndido, la poderosa personalidad de la casa se transmite puertas adentro.
Suelos originales
Se han respetado los suelos que se fueron instalando desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX: baldosas de barro cocido pulimentadas por los años, losas hidráulicas que con sus dibujos alegran distintas habitaciones, mármoles renacentistas procedentes de un convento de monjas de Puerto Real. Cuando ha habido que reponer material se han usado baldosas antiguas recuperadas.
Calidez
Cada detalle ha sido escogido con mimo: lámparas, muebles, cuadros, estucos, cortinas, morteros de cal, colores.
Azulejos artesanos
Una casa mestiza. Lo antiguo y lo moderno, lo pulido, como el acero o el vidrio, con lo rugoso como la cerámica y la madera. Y a ser posible todo artesano. Los azulejos de los baños proceden de Fez, en Marruecos.
Incrustados en las paredes se encuentran cerámicas realizadas adrede para la Casa Grande por un artesano de Arcos siguiendo motivos de La Alhambra.
Sosiego
Desde las charlas, las lecturas, los vinos, el sol y los desayunos saboreados en el patio o en la terraza, a las luces cambiantes que sorprenden la mirada, todo invita al sosiego. La Casa Grande le ofrece una estancia tranquila, con auténtico sabor de la tradición, donde la sensibilidad se aúna con la comodidad..
Luz
El patio es un estanque de luz donde el resplandor es distinto a lo largo del día, siguiendo las horas, las estaciones y el movimiento de los reflejos azules de la montera. Y la luz también entra a raudales por ventanas y balcones. La luz rosada de las primeras horas, la luz deslumbrante de mediodía, la luz delicada del atardecer. La luz.
Detalles
Donde lo grande se da la mano con lo pequeño.
Desayunos
Empezar el día con una fiesta tranquila: el desayuno servido en el patio o en la terraza. Zumo de naranja natural recién exprimido, yogur, fruta, queso o chacina, mollete, surtido de mermeladas y miel, cereales, muesli, aceite, mantequilla, tortas, café o té y leche. Nuestros clientes nos felicitan por esta apertura matutina.
Bóvedas
Bóvedas solemnes, bovedillas graciosas en las esquinas, que a lo largo del día esculpen y deshacen prismas de luces y sombras.
Texturas
Nos gustan los materiales naturales: madera, barro cocido, hierro, mármol, piedra. Y los tejidos de siempre: lana, algodón, seda, lino.
Horizontes
La mirada reposa en algo cercano, una flor, un campanario, cuando no se pierde en el infinito hacia las colinas o tras el vuelo de un pájaro.
Rústica
Toda la casa parece moldeada a mano con espíritu de artista, como si los albañiles que la levantaron hace siglos hubieran puesto en ello no sólo sus manos sino también su corazón.












