…recíbelos a todos con risas en la puerta

recíbelos a todos con risas en la puerta
e invítalos a pasar
meet them at the door laughing,
and invite them in
Rumi
Eso de ejercer de hotelera – o de posadera según risueños ecos goldonianos- es apasionante. Siempre  intentando tratar al recién llegado tan bien como sabemos ” como si fuéramos nosotros mismos el viajero que llamara a la puerta”.
Es un placer intentar que los huéspedes estén a gusto en esta espléndida y tan querida casa, que disfruten de todo lo que me ha enamorado de estos parajes e intentar hacerles partícipes – unas horas, unos días- de mi experiencia  por estos lares. Y también es un trabajo esforzado : procurar que esté todo funcionando y en forma en una antigua casa del siglo XVIII ; renovar e ir cambiando para mejorar nuestros servicios – por ejemplo el alcance del wi-fi, otras lámparas o alfombras, nuevos sistemas de depósito o de calidad del agua, etc-; …. sin olvidar que hay que mantener el tipo y buscar soluciones  rápidas cuando algo del sistema mecánico se estropea, cosa infrecuente, pero que puede suceder.
Se trata de un trabajo intenso y gozoso porque se hace en equipo, por el estupendo equipo de La Casa Grande, que se mantiene y se va forjando a lo largo de los años. Siento que un hotel no es sólo el reflejo de quien lo regenta y le imprime su personalidad, sino también de todo el equipo que lo sustenta.
Y en esta tarea cotidiana de servicio y alegría de vez en cuando recibimos un fragante ramo de flores. En esta ocasión ha sido la selección de 30 hoteles europeos que The Times, en el suplemento weekend publicó el pasado 24 de marzo. La Casa Grande figura entre los ocho hoteles españoles elegidos. Estamos agradecidas, abrumadas y felices con este reconocimiento y brindamos con vosotros para poder seguir trabajando con entrega para todos nuestros huéspedes.
elena posa

















Todo ello me evoca el poema de “posaderos”de Rumi que no me resisto a reproducir entero:

Este ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana hay recién llegados.
Una alegría, una depresión una mezquindad,
cierta percepción momentánea constituye
un visitante inesperado.
¡Acógelos y atiéndelos a todos!

Aunque se trate de una multitud de penas

que arrasen violentamente

todos los muebles de tu casa,

aún así, trátalos a todos con respeto.

Puede que te estén aclarando  el horizonte

para un nuevo deleite.

A los pensamientos escabrosos, a la vergüenza, a la malicia,
recíbelos a todos con risas en la puerta
e invítalos a pasar.
Da gracias por quienquiera que llegue,
porque todos han sido enviados
de allende, como guías