lo que aprendemos de los gatos

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Mi madre me ha regalado un libro por mi aniversario, Lo que aprendemos de los gatos. Un libro magnífico que indaga suavemente, con ternura e ironía, sobre el sentido de la existencia, la de los gatos… y la nuestra. Reproduzco algunos párrafos del delicioso texto de Paloma Díaz-Mas.
“Los seres humanos- piensa el gato- padecen una enfermedad congénita degenerativa que se llama Razón. Esa enfermedad afecta gravemente a la calidad de vida de los humanos”, “la manía de planificar el futuro, de imaginar lo que pasará (que tal vez no pase nunca), lo que provoca a lo humanos un serio déficit de atención con respecto al presente”.
“La mente de los seres humanos segrega constantemente unas sustancias tóxicas, llamadas ideas, que llegan a invadir todo el organismo”, “la abundancia de ideas hace que éstas se enmarañen y produzcan un estado de confusión permanente, aislamiento con respecto al entorno, déficit cognitivo con respecto a algunas señales evidentes (son incapaces de presentir  los terremotos y las tormentas, no perciben el peligro inminente y, en consecuencia, nunca se ponen a salvo a tiempo)”, ” ante una situación de riesgo,(…) se entretienen en analizar lo que está pasando y pretenden entenderlo, por lo cual, cuando quieren reaccionar, ya es demasiado tarde.”
“Dicen que acariciar a un gato alarga la vida.” “Acariciando al gato nos asomamos ligeramente a cómo debe de ser la vida de los animales, centrada en el instante”, “quizás sea ésa la forma en que nuestra vida se alarga, no en el tiempo, sino en la intensidad”.
“.. nos resulta demasiado difícil entregarnos a vivir los momentos que vivimos, que nos pasan sin sentirlos, que dejamos escapar como arena entre los dedos, como agua en un cesto, mientras miramos un horizonte que dudosamente alcanzaremos. La vida es lo que te pasa mientras estás demasiado ocupado haciendo planes”.

Aurelia observa el vuelo de una mosca